HANAL PIXAN – Casa Boutique Hokhmah

Casa Boutique Hokhmah

Un lugar en medio de la selva en donde quieres estar.

     

La herencia sigue viva, Hanal Pixan en Yucatán.
En muchas de las hermosas albarradas de los mágicos pueblos de Yucatán, se colocan velas para iluminar el trayecto de las ánimas e impedir que sean molestadas por los “kisines”.

El clima fresco se empieza a sentir desde los mediados de octubre ,las flores empiezan a adornar los caminos blancos, y llegando el último día de octubre, seguro se sentirá esa llovizna leve , que cae porque los muertos lavan sus ropas para venir a la Tierra según nos cuentan los antiguos abuelos.
En los pueblos no se caza en el monte en estos días, pues se considera que los cazadores corren el peligro de dispararle al alma de algún ‘tirador’ difunto; y las bordadoras no deben trabajar en esos días, pues pueden coser la piel de algún muerto.
Las casas lucen limpias, los patios también lucen impecables para que las almas se sientan cómodos.
No se olvide, recuerde que a los nenés se les anudan hilos de color negro en las muñecas para protegerlos en estos días de las almas malas, y aires malignos.
en los pueblos de nuestro lindo Yucatán, las señoras de la casa lavan con agua y hojas de ciricote los banquillos, las mesas, “jícaras” y “hamacas”.
Los hombres barren los solares para que las ánimas no se encarguen de hacerlo y para que los “Pixanes” acudan a recibir las ofrendas, es preciso quemar incienso, y entregar los alimentos con oraciones y rosarios.
La muerte entre los yucatecos no es “cosa aparte” de la vida. De ahí que sea parte de vivir; por la herencia del pensamiento maya, los pobladores actuales de nuestra región conviven sin problema con la muerte, como algo que está presente cada día.

En nuestra cultura todo es vida y la muerte es parte de ella. No entendemos la muerte como el final, sino como el inicio perpetuo.

En Yucatán, cuando las ánimas finalizaban su paseo entre los vivos, éstos las despedían con igual fervor.
Entre los platillos que se ofrendaban en esos dos días estaban incluidos los llamados pibil kaax, pibil k’éek’en y pibil kuuts, grandes tamales píib, es decir, cocidos bajo la tierra, de masa coloreada y condimentada con achiote, rellenos de carne de gallina, puerco o pavo de monte.

Escrito por Emilio el 21/10/2019 Categorías: Aventuras

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